LA SUPERVISIÓN Y LA DISCIPLINA EN EL SISTEMA CÉLULA

La efectividad de los grupos familiares es indiscutible, La Misión lleva más de catorce años trabajando con células en los hogares y el sistema no se ha debilitado, por el contrario, se consolida más.

Hemos aprendido lo importante que es saber delegar funciones entre los hermanos no sólo para que todos tengan alguna participación sino también para poder atender un número más amplio de personas. No obstante, esto lleva implícito el riesgo de que a medida que aumenta el número de personas que se involucran en esta labor también aumenta la posibilidad de olvidos, errores u oMisiónes. De ahí la importancia de la supervisión.

La vida del ministro eficaz: Lamentablemente, pareciera que algunos Pastores se hicieron a la idea de que su labor en la obra se limita simplemente a predicar un par de veces a la semana, a visitar de vez en cuando a los miembros, a asistir a funerales y a revisar los programas de la iglesia, esperando pasivamente que el Señor, de alguna manera, bendiga su ministerio con un crecimiento milagroso. Dios nos ha mostrado a través de su Palabra que un Pastor es el siervo que Dios ha puesto en la congregación para orar y velar por las almas, apacentándolas y dirigiéndolas tanto individual como colectivamente. (2Ti.2:14-15 y 4:1-2; Tit. 2:7-8; He. 13:17).

Cómo preparar supervisores eficaces: El Pastor al igual que Moisés, debe saber hacia dónde conduce a la congregación. El es el que más clara tiene la visión y su vida es poseída por ella: todo lo que hace y dice gira en torno a las células y al crecimiento que visualiza en la iglesia. No pierde su tiempo en asuntos que no aportan beneficios a la labor que Dios le ha encomendado. Vela siempre por actualizarse a fin de alcanzar las metas que se ha propuesto constituyéndose en un ejemplo digno de imitar. (1Ti.4:11-12; Tit.2:7; 1Co.11:1; He.13:7).

Esta es la mejor manera de preparar nuevos Supervisores, pues, ellos recordarán mejor las instrucciones que llevan el respaldo del ejemplo. El Pastor debe programar reuniones periódicas con sus Supervisores para informarles de los avances obtenidos, para mostrarles gráficas, estadísticas y las metas a alcanzar. También para darles ideas y estrategias que les faciliten la obtención de los objetivos trazados.

La supervisión eficaz: A pesar de poseer Supervisores capacitados, el Pastor no debe confiarse. Semanalmente debe elegir a uno de ellos y acompañarlo en su supervisión inspeccionando las células de su sector para vigilar que los Líderes estén realizando la labor dentro de los lineamientos establecidos.

Debe vigilarse: Que la reunión de planificación se realice con seriedad, responsabilidad y de acuerdo al programa establecido.
Que toda célula tenga su programa de visitación para motivar y evangelizar a los amigos asistentes como también para consolidar a los recién convertidos y guiarlos al bautismo en agua.

Que cada Líder y Supervisor lleve al día sus controles estadísticos para que haya un claro panorama del estado de cada célula.

Que todos cumplan con sus funciones respectivas. Que el Anfitrión mantenga su hogar limpio y preparado a la hora de la reunión y se ubique en la puerta para recibir a los invitados.
Que los miembros cumplan con su compromiso de invitados.
Que el líder esté preparado espiritual y mentalmente.
Que el secretario de la reunión lleve actualizada la lista de miembros con los datos de cada uno en su cuadernillo.
Que la reunión no tenga el carácter de un culto sino que se realice según el formato establecido: en un ambiente de cordialidad y atención personalizada.
Que la reunión no dure más de una hora, pues, los amigos se cansan y no vuelven a llegar, además que no se aprovecha el tiempo del refrigerio para tener comunión.
Que la atención a todo miembro de la reunión sea constante.
También es de vital importancia velar continuamente por la condición física, familiar y espiritual de cada supervisor, líder, asistente del líder y anfitrión. Para esto se debe asegurar que todos asistan a las celebraciones en la iglesia y sus actividades.