LA DISCIPLINA EN EL SISTEMA

El sistema celular requiere de la participación de toda la iglesia; sin embargo, este sistema requiere de todos los participantes el seguir estrictamente el procedimiento establecido, es decir, ser ordenados, disciplinados y obedientes a los principios que rigen el sistema. Notemos tres elementos fundamentales:

Dios: Dios debe ser reconocido como cabeza soberana, el poseedor de toda potestad en los cielos y en la tierra. Nada puede impedir sus propósitos de salvación y restauración. Reconozcamos pues la supremacía de Dios.

El elemento humano: El hombre, como instrumento de Dios, debe reconocerle como la única fuente de autoridad. Esto debe conducir a todo servidor de Dios a una continua dependencia del poder que el Espíritu Santo otorga. Toca al Pastor a través de una vida disciplinada de oración, ayunos y vigilias, influenciar con su ejemplo a los demás.

La organización de trabajo: Cuando una iglesia adopta el sistema celular debe también adoptar una organización adecuada a la nueva estructura de trabajo. En esta nueva organización el Pastor delega en los miembros de la congregación asignaciones tales como: Pastores, supervisores, líderes, anfitriones, ayudas, etc. Para que la estructura funcione adecuadamente es necesario que cada participante trabaje dentro de las normas establecidas. Es responsabilidad del Pastor lograr que todos los participantes se comprometan a cumplir los principios de los grupos familiares.
El Pastor debe ser disciplinado, ordenado y empeñar su esfuerzo en los principios, transmitirlos e insistir en ellos ante la congregación.